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Los técnicos de campo trabajan solos en las instalaciones de los clientes. Los responsables rara vez ven cómo se desarrolla el trabajo en tiempo real.
Esto plantea un problema complicado. ¿Cómo se mide el rendimiento de los técnicos de forma justa y precisa?
Muchos equipos de servicio de campo siguen basándose en la intuición. Los responsables evalúan a los técnicos a partir de las quejas de los clientes, comentarios esporádicos o breves visitas in situ. Estos métodos carecen de contexto y coherencia.
Las órdenes de trabajo digitales resuelven ese problema. Cada orden de trabajo completada recoge pruebas de cómo se ha realizado el trabajo. En ella se registran el tiempo dedicado, las piezas utilizadas, la aprobación del cliente, las visitas posteriores y los resultados del trabajo.
Esos datos constituyen la base más fiable para el seguimiento del rendimiento de los técnicos. El reto ya no es la recopilación de datos. El reto es saber qué indicadores son importantes y cómo utilizarlos adecuadamente.
Los datos de las órdenes de trabajo ofrecen a los responsables una visión objetiva del rendimiento de los técnicos. En ellos se registra lo que ocurrió durante el trabajo, en lugar de basarse en opiniones o en la memoria.
Esto es importante porque las valoraciones subjetivas suelen generar sesgos. Un responsable puede dar prioridad a la rapidez, mientras que otro puede centrarse en las opiniones de los clientes. Los datos de las órdenes de trabajo establecen un criterio común.
Además, garantiza la coherencia en todo el equipo. A cada técnico se le evalúa según los mismos criterios en cada trabajo realizado.
Con el tiempo, el historial de órdenes de trabajo se convierte en un registro completo del rendimiento. Los responsables pueden detectar tendencias en lugar de limitarse a reaccionar ante sucesos aislados.
Los patrones se hacen más evidentes. Un técnico puede destacar en las reparaciones eléctricas, pero tener dificultades con el diagnóstico de sistemas de climatización. Otro puede trabajar rápido, pero generar más visitas de repetición.
Ese nivel de comprensión rara vez se alcanza solo mediante la observación manual.
La tasa de resolución en la primera visita mide la frecuencia con la que un técnico resuelve una incidencia en la primera visita. No debería producirse ninguna nueva visita ni derivación a un nivel superior en un plazo de 30 días.
Este es uno de los indicadores clave de rendimiento (KPI) más sólidos que existen para los técnicos de campo. Refleja al mismo tiempo la capacidad de diagnóstico, la calidad de la preparación y la disponibilidad de piezas.
Los responsables deberían comparar el FTFR entre puestos de trabajo similares. Un técnico puede tener un buen rendimiento en un ámbito, pero necesitar formación en otro.
Un FTFR bajo no siempre indica un rendimiento deficiente. Una sesión informativa sobre el trabajo poco clara o la falta de piezas también pueden reducir las tasas de éxito.
No obstante, un FTFR que se mantenga por debajo del 70 % suele indicar un problema más grave que es necesario analizar.
Esta métrica hace un seguimiento de la productividad de los técnicos durante un periodo determinado. Mide el número de trabajos que realiza cada técnico.
El mero recuento de trabajos puede llevar a error a los responsables. Ocho trabajos sencillos no equivalen a tres reparaciones muy complejas.
El mejor método consiste en comparar los trabajos finalizados con las estimaciones de duración previstas. De este modo se obtiene una visión más justa del rendimiento.
Los técnicos que suelen superar el tiempo previsto pueden enfrentarse a carencias en sus competencias, a un flujo de información deficiente o a retrasos en los procesos. Los técnicos que terminan demasiado rápido pueden saltarse pasos importantes para garantizar la calidad.
Los directivos deben buscar siempre el equilibrio entre la rapidez y la calidad del trabajo.
Esta métrica compara el tiempo previsto para una tarea con el tiempo real de finalización.
Los técnicos que se ajustan bastante a la estimación suelen trabajar de forma estable y predecible. Esto mejora la planificación y la comunicación con los clientes.
Los retrasos prolongados pueden indicar un diagnóstico deficiente, instrucciones poco claras o flujos de trabajo ineficaces. Los tiempos de ejecución rápidos pueden parecer positivos a primera vista, pero pueden ocultar un trabajo realizado con prisas.
Los responsables deberían comparar este indicador con la tasa de resolución a la primera. Un técnico que trabaja rápido pero que provoca visitas repetidas suele saltarse pasos clave.
También es importante que los presupuestos de los trabajos sean precisos. Unos presupuestos deficientes generan datos de rendimiento engañosos.
Los comentarios de los clientes aportan la perspectiva del cliente a la gestión del rendimiento de los técnicos.
La mayoría de los sistemas de gestión de servicios (FSM) pueden enviar encuestas una vez finalizada la orden de trabajo. De este modo, los comentarios de los clientes pasan a formar parte del flujo de trabajo habitual.
Los responsables deberían centrarse en las tendencias en lugar de en valoraciones aisladas. Una valoración negativa puede deberse a un cliente difícil, más que a un mal comportamiento del técnico.
El volumen de trabajos también es importante. Un técnico con 200 trabajos completados y buenas valoraciones ofrece datos más fiables que uno que solo haya realizado cinco trabajos.
Las puntuaciones bajas de cuentas concretas pueden indicar problemas de comunicación más que problemas técnicos.
La tasa de visitas repetidas mide cuántos trabajos finalizados requieren otra visita por el mismo problema en un plazo de 30 días.
Muchos equipos de servicio de campo pasan por alto este indicador. Esto genera un punto ciego en la gestión del rendimiento.
Las altas tasas de visitas repetidas suelen ser un indicio de frustración y pérdida de clientes. Además, ponen de manifiesto problemas de calidad ocultos.
Los responsables deberían clasificar las visitas repetidas por tipo de activo y categoría de trabajo. Esto ayuda a identificar las causas fundamentales con mayor rapidez.
Es posible que a algunos técnicos les cueste manejar un tipo de equipo concreto, mientras que en otros ámbitos obtengan muy buenos resultados.
Los técnicos deben registrar todas las piezas utilizadas en la orden de trabajo.
Esto es importante tanto para el control de existencias como para la protección de los ingresos. Los registros de piezas que faltan provocan errores en las existencias y la pérdida de oportunidades de facturación.
Las órdenes de trabajo digitales ayudan a los responsables a comparar las piezas previstas con el consumo real de piezas.
Las discrepancias frecuentes pueden poner de manifiesto problemas en los procesos o malos hábitos. En casos graves, pueden requerir una investigación más exhaustiva.
La precisión en las piezas también mejora la planificación futura y la previsión de existencias.
Los datos de rendimiento deberían fomentar el crecimiento de los técnicos, no el miedo.
Los responsables deberían compartir abiertamente los indicadores con los técnicos. Las personas mejoran más rápido cuando comprenden la evolución de su propio rendimiento.
La transparencia también genera confianza. A menudo, los técnicos detectan los problemas por sí mismos en cuanto ven los datos con claridad.
Los responsables deben desglosar los indicadores antes de sacar conclusiones. Los distintos tipos de puestos de trabajo requieren habilidades y plazos diferentes.
Un mal trabajo por sí solo no suele significar gran cosa. Las pautas recurrentes son mucho más importantes que los incidentes aislados.
El entrenamiento debe seguir siendo el objetivo principal. Los datos sobre el rendimiento dan mejores resultados cuando sirven de guía para el entrenamiento, el apoyo y el desarrollo de habilidades.
Solo se deberían aplicar medidas disciplinarias cuando existan pruebas sólidas que demuestren un rendimiento insuficiente de forma reiterada.
Frontu recopila automáticamente los datos sobre el rendimiento de los técnicos durante la ejecución normal de las órdenes de trabajo.
Los técnicos realizan sus tareas a través de la plataforma como parte de su flujo de trabajo diario. A continuación, el sistema recopila datos de rendimiento en segundo plano sin que ello suponga una carga administrativa adicional.
Los responsables pueden consultar los paneles de control individuales de los técnicos, en los que se muestran la tasa de resolución a la primera, la duración media de los trabajos en comparación con la estimación, los trabajos completados y las puntuaciones de satisfacción de los clientes.
Las vistas comparativas entre equipos ayudan a los responsables a evaluar el rendimiento de toda la plantilla. Además, los informes de tendencias facilitan la identificación de patrones a largo plazo.
Dado que los datos proceden directamente de las órdenes de trabajo completadas, los informes son objetivos y coherentes.
Las empresas también pueden integrar estos datos de rendimiento en flujos de trabajo más amplios de gestión de servicios de campo y en la elaboración de informes operativos.
Los responsables que deseen obtener una visión más detallada también pueden explorar otras funciones de Frontu diseñadas específicamente para las operaciones de servicio de campo.
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El mejor método consiste en utilizar los datos de las órdenes de trabajo de una plataforma digital de gestión de servicios de campo (FSM). Entre los indicadores clave se incluyen la tasa de resolución a la primera, la tasa de visitas repetidas, la satisfacción del cliente, la duración de los trabajos y los trabajos completados.
La mayoría de los equipos de servicio de campo eficaces se fijan como objetivo alcanzar un porcentaje del 75 % al 80 %, o incluso superior. Unos resultados sistemáticamente inferiores al 70 % suelen indicar un problema relacionado con los procesos o las competencias.
Compara siempre a los técnicos dentro de tipos de trabajos y categorías de activos similares. El mero recuento de trabajos da lugar a comparaciones injustas.
Sí. Los técnicos mejoran más rápido cuando pueden analizar sus propios indicadores y comentar las tendencias con sus responsables.
La tasa de visitas repetidas mide la frecuencia con la que los trabajos ya finalizados requieren una nueva visita por el mismo motivo. Las tasas de visitas repetidas elevadas suelen ser indicativas de insatisfacción del cliente y de problemas de calidad.
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